Caso PGOU Vall de Alba - PP
Descripción del caso
El Caso PGOU Vall de Alba investiga la presunta utilización de información privilegiada por parte del exalcalde Francisco Martínez Capdevila y su círculo cercano para la compra irregular de terrenos en Vall d'Alba (Castellón) entre 2005 y 2014. Martínez, quien fue alcalde de esta localidad de 3.000 habitantes durante 24 años (1991-2015) y vicepresidente de la Diputación Provincial de Castellón bajo Carlos Fabra, está acusado de adquirir aproximadamente 20 parcelas de terreno (más de 1,5 millones de metros cuadrados) a precios bajos antes de que se hicieran públicos proyectos urbanísticos que revalorizarían dichas propiedades.
La investigación se centra especialmente en el proyecto PAI Mas de Lluna, un desarrollo urbanístico de más de 2 millones de metros cuadrados que contemplaba 2.000 viviendas, hoteles y un campo de golf en un municipio con apenas 3.000 habitantes. Según la Fiscalía, Martínez, su hija Andrea Martínez y el empresario Raúl Babiloni utilizaron sociedades instrumentales (Gestintur SL, Transportes y Excavaciones Babiloni SL, Prodever SL y Franvaltur) para adquirir terrenos que posteriormente fueron recalificados, incrementando su valor hasta cinco veces. Estas propiedades fueron luego vendidas a promotores urbanísticos como Lubasa, generando importantes beneficios económicos. La Fiscalía solicitó 11 años de prisión y multas superiores a 3 millones de euros por delitos de uso de información privilegiada, negociaciones prohibidas, fraude administrativo y blanqueo de capitales.
Tras siete años de instrucción judicial iniciada en enero de 2016 por el juez Jacobo Pin, el Juzgado de Instrucción número 4 de Castellón decretó en julio de 2022 el sobreseimiento de la causa al no apreciar indicios suficientes de criminalidad. La Audiencia Provincial de Castellón confirmó definitivamente el archivo del caso en noviembre de 2023, rechazando los recursos de la Fiscalía y el PSPV. El tribunal consideró que no se había demostrado la existencia de información privilegiada conocida exclusivamente por Martínez, que las operaciones urbanísticas fueron aprobadas por unanimidad del gobierno municipal, y que no existía prueba pericial que demostrara precios fraudulentamente bajos en las compraventas. Este caso surgió a raíz de la condena previa de Martínez por el caso de la depuradora de Borriol, por el que cumplió 8 meses de prisión en 2017.